En algunos talleres de españa de esta ultima gira de 2009 han publicado algunos enlaces...a ver que os parecen,mil besos enormes
http://imagenpersonalreyescatolicos.blogspot.com/2009/12/taller-sobre-los-malos-tratos.html
http://coeducarteconarte.blogspot.com/2009/12/no-solo-duelen-los-golpes.html
martes, 12 de enero de 2010
sábado, 26 de diciembre de 2009
una propuesta bonita

pilar con sus amigas..se lanzaron a venir a centroamerica, llegaron a el salvador y comparti unos ratitos con ellas..preciosos y hasta ahora me ha dado el tiempo de lo que crearon a partir de su visita a suchitoto y darse cuenta del pajarito en la puerta de las casas ke dice "en esta casa queremos una vida libre de violencia contra las mujeres" y ke lindo esta nena ohhhhhhh, mil besos sonoros y agradecidos por esta idea tan hermosa
jueves, 17 de diciembre de 2009
FIN DE LA GIRA DE NO SOLO DUELEN LOS GOLPES 2009


..hoy es el primer dia que no doy un taller desde hace 3 meses que empezamos en mexico...colombia...españa entre malaga, madrid, andujar...y respiro satisfaccion, acompañamiento y reconocimiento, alivio y tranquilidad...han sido 3 meses muy duros y me he sentido muy acompañada por aqui, gracias celia, arantxa, mama, tata, habeis estado al lado..y a todas las de nosotras en el mundo, a las pacas y tanta gente hermosa ke me habeis besado y abrazado estos dias tan duros....
Espero que el 2010 el tour de no solo duelen los golpes vuelva a pasar por los mismos paises y mas para seguir llevando el discurso politico del cuerpo, para seguir transmitiendo QUE "LO PERSONAL ES POLITICO" gracias de veras por todo.
La desilusion que tengo por muchas cosas, la voy a guardar al fondo de mi mochila, seguro que cuando me suba al avion para regresar a el salvador se caera en el aire y se expandirá en el atlantico, para empezar el año con pilas, ganas, alegria y fuerza para aunque NOS KIERAN CALLAR, NINGUNA AGRESION SIN RESPUESTA, POR QUE NO SOLO DUELEN LOS GOLPES, por que kiero seguir diciendo que soy FEMINISTA Y NO PEDIR PERDON POR ELLO, como decia una compañera de radio andujar hoy en una tertulia hermosa que me hemos compartido, Paqui Esteban, gracias!!
por que quiero que los hombres me entiendan y hagan pactos para verse en el modelo de hombres que son y dejen de serlo, para que las mujeres aprendamos hacer pactos y a vernos con el poder para reconocer kienes somos y transformarmos para ser mas libres, para ser mujeres y hombres diferentes, para sentir nuestros cuerpos y dejarnos tocar por palabras, actos, gestos, miradas...de amor y crecer de otra forma diferente..
NUNCA ES TARDE PARA COMERSE LA VIDA DE UN SOLO BOCAO....
FELICES DIAS ENTRAÑABLES!!
MIL GRACIAS DE CORAZON, DESDE LAS ENTRAÑAS!!!
miércoles, 2 de diciembre de 2009
EL NEOMACHISMO EN ESPAÑA NOS ESTA COSTANDO LA VIDA DOS VECES...
LEAN POR FAVOR ESTE MAIL..ES INCREIBLE..llevo dos semanas en mi pais de origen y esta corriente neomachista es increiblemente fuerte...ojala no pase esto en el salvador..
Un jurado popular declara a Nagore Laffage culpable de violencia machista Isabel Alba Rebelión Acaba de ser juzgada y condenada en la audiencia de Pamplona Nagore Laffage, una joven estudiante de enfermería de veinte años. El delito que había cometido y del que la consideró culpable un jurado popular formado por seis mujeres y tres hombres fue el de ejercer su derecho a vivir en libertad, a ser respetada como mujer y a decir sí o no a los hombres sin miedo. Nagore no pudo defenderse de los cargos que se le imputaban porque su víctima, Jose Diego Yllanes, un psiquiatra de 27 años que trabajaba en el hospital de Navarra donde Nagore hacía sus prácticas, obcecado por la actitud beligerante de Nagore a la hora de hacer ejercicio de su derecho a vivir en una sociedad igualitaria y justa, se sintió amenazado e impelido a golpearla salvajemente y después a estrangularla con una sola mano. Por todos estos hechos delictivos, el jurado sentó en el banquillo a Nagore e hizo recaer sobre ella la responsabilidad de su muerte, porque, sin duda, Nagore estaría viva si no se hubiera ido con Jose Diego Yllanes, al que sólo conocía de vista del hospital, confiando en disfrutar sanamente de su compañía en una noche de San Fermines, con la pasión y alegría de vivir propias de su edad; porque, sin duda, Nagore estaría viva si no hubiera besado en el ascensor a Jose Diego Yllanes confiando en que un hombre de aproximadamente su edad, que había tenido todas las oportunidades en la vida para ser una persona decente, un médico del hospital en el que trabajaba, iba a entender sus besos como lo que eran, ganas de pasarlo bien juntos, jóvenes e iguales, y no que podían ser interpretados como el deseo de una "relación apasionada" que consistía en "quitarle la ropa de forma brusca, rompiendo la trabilla del pantalón, un tirante del sujetador yel tanga por tres sitios"; porque, sin duda, Nagore estaría viva si no se hubiera sentido por ello agredida sexualmente, vejada por la actitud violenta de Jose Diego Yllanes, y si hubiera acatado con docilidad sus deseos en lugar de resistirse y ejercer su derecho a decir no; porque, sin duda, Nagore estaría viva si no hubiera esperado ingenuamente que Jose Diego Yllanes, un hombre joven, médico, con una educación privilegiada, respetaría su decisión en lugar de sentirse amenazado pues, ella, Nagore, "podía destruir su carrera y denunciarle" ; porque, sin duda, Nagore estaría viva si Jose Diego Yllanes no se hubiera visto impelido a reaccionar "tapándole la boca para evitar que gritara y a golpearla de manera deliberada y repetidamente en diversas partes del cuerpo"; porque, sin duda, Nagore estaría viva si se hubiera dejado golpear en silencio y no hubiera tenido la desfachatez de intentar defenderse y arañar a Jose Diego Yllanes; porque,sin duda, Nagore estaría viva si no se hubiera rebelado frente a una situación a todas luces injusta y su rebeldía no hubiera obcecado hasta tal punto a Jose Diego Yllanes como para que "presionara con su mano el cuello de Nagore, produciéndole la asfixia y la muerte", ni como para que, después, intentara trocear su cadáver, le cortara un dedo, introdujera su cuerpo en bolsas, limpiara el piso, cogiera el coche de su padre y arrojara el cuerpo de Nagore en un paraje cercano a Pamplona. Por cometer todos estos delitos, Nagore acaba de ser juzgada y condenada por un jurado que, pasando por alto las pruebas presentadas por la policía foral y los médicos forenses y las declaraciones de los testigos dio crédito únicamente a la versión de Jose Diego Yllanes y consideró que su muerte no había sido un asesinato sino un homicidio con atenuantes. Nagore murió por segunda vez cuando por segunda vez se le negó, ahora con una sentencia legal, su derecho, el de todas las mujeres, a vivir libres e iguales a los hombres, a ser respetadas y a poder decir sí o no sin miedo. Con Nagore, nos sientan a todas en el banquillo. Muchos tertulianos, y también tertulianas, ya lo han manifestado en televisión y radio estos días: "La muerte de Nagore debe servir para enseñar a las mujeres a ser más prudentes". La responsabilidad, recae, una vez más, sobre nosotras. Las mujeres debemos vivir con miedo y educar en el miedo a nuestras hijas para que no las maten, porque si las matan será culpa de ellas y de nosotras, por su actitud y la nuestra, por su aspecto o por su comportamiento y su muerte no será un asesinato, tan solo "un hecho trágico", como definió la de Nagore el abogado de Jose Diego Yllanes, ilustre penalista de la universidad de Navarra. Pero si de verdad las mujeres podemos aprender algo de la muerte de Nagore y de este lamentable e injusto juicio es que tenemos la responsabilidad de ser tan prudentes como para enseñar a nuestras hijas no a vivir atemorizadas sino a luchar por sus derechos, a luchar por ser libres e iguales a los hombres y poder disfrutar del sexo y del amor sin miedo; a luchar por no tener que morir por ello, como Nagore. Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa de la autora, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
© 2009 Microsoft Privacidad Términos de uso
Un jurado popular declara a Nagore Laffage culpable de violencia machista Isabel Alba Rebelión Acaba de ser juzgada y condenada en la audiencia de Pamplona Nagore Laffage, una joven estudiante de enfermería de veinte años. El delito que había cometido y del que la consideró culpable un jurado popular formado por seis mujeres y tres hombres fue el de ejercer su derecho a vivir en libertad, a ser respetada como mujer y a decir sí o no a los hombres sin miedo. Nagore no pudo defenderse de los cargos que se le imputaban porque su víctima, Jose Diego Yllanes, un psiquiatra de 27 años que trabajaba en el hospital de Navarra donde Nagore hacía sus prácticas, obcecado por la actitud beligerante de Nagore a la hora de hacer ejercicio de su derecho a vivir en una sociedad igualitaria y justa, se sintió amenazado e impelido a golpearla salvajemente y después a estrangularla con una sola mano. Por todos estos hechos delictivos, el jurado sentó en el banquillo a Nagore e hizo recaer sobre ella la responsabilidad de su muerte, porque, sin duda, Nagore estaría viva si no se hubiera ido con Jose Diego Yllanes, al que sólo conocía de vista del hospital, confiando en disfrutar sanamente de su compañía en una noche de San Fermines, con la pasión y alegría de vivir propias de su edad; porque, sin duda, Nagore estaría viva si no hubiera besado en el ascensor a Jose Diego Yllanes confiando en que un hombre de aproximadamente su edad, que había tenido todas las oportunidades en la vida para ser una persona decente, un médico del hospital en el que trabajaba, iba a entender sus besos como lo que eran, ganas de pasarlo bien juntos, jóvenes e iguales, y no que podían ser interpretados como el deseo de una "relación apasionada" que consistía en "quitarle la ropa de forma brusca, rompiendo la trabilla del pantalón, un tirante del sujetador yel tanga por tres sitios"; porque, sin duda, Nagore estaría viva si no se hubiera sentido por ello agredida sexualmente, vejada por la actitud violenta de Jose Diego Yllanes, y si hubiera acatado con docilidad sus deseos en lugar de resistirse y ejercer su derecho a decir no; porque, sin duda, Nagore estaría viva si no hubiera esperado ingenuamente que Jose Diego Yllanes, un hombre joven, médico, con una educación privilegiada, respetaría su decisión en lugar de sentirse amenazado pues, ella, Nagore, "podía destruir su carrera y denunciarle" ; porque, sin duda, Nagore estaría viva si Jose Diego Yllanes no se hubiera visto impelido a reaccionar "tapándole la boca para evitar que gritara y a golpearla de manera deliberada y repetidamente en diversas partes del cuerpo"; porque, sin duda, Nagore estaría viva si se hubiera dejado golpear en silencio y no hubiera tenido la desfachatez de intentar defenderse y arañar a Jose Diego Yllanes; porque,sin duda, Nagore estaría viva si no se hubiera rebelado frente a una situación a todas luces injusta y su rebeldía no hubiera obcecado hasta tal punto a Jose Diego Yllanes como para que "presionara con su mano el cuello de Nagore, produciéndole la asfixia y la muerte", ni como para que, después, intentara trocear su cadáver, le cortara un dedo, introdujera su cuerpo en bolsas, limpiara el piso, cogiera el coche de su padre y arrojara el cuerpo de Nagore en un paraje cercano a Pamplona. Por cometer todos estos delitos, Nagore acaba de ser juzgada y condenada por un jurado que, pasando por alto las pruebas presentadas por la policía foral y los médicos forenses y las declaraciones de los testigos dio crédito únicamente a la versión de Jose Diego Yllanes y consideró que su muerte no había sido un asesinato sino un homicidio con atenuantes. Nagore murió por segunda vez cuando por segunda vez se le negó, ahora con una sentencia legal, su derecho, el de todas las mujeres, a vivir libres e iguales a los hombres, a ser respetadas y a poder decir sí o no sin miedo. Con Nagore, nos sientan a todas en el banquillo. Muchos tertulianos, y también tertulianas, ya lo han manifestado en televisión y radio estos días: "La muerte de Nagore debe servir para enseñar a las mujeres a ser más prudentes". La responsabilidad, recae, una vez más, sobre nosotras. Las mujeres debemos vivir con miedo y educar en el miedo a nuestras hijas para que no las maten, porque si las matan será culpa de ellas y de nosotras, por su actitud y la nuestra, por su aspecto o por su comportamiento y su muerte no será un asesinato, tan solo "un hecho trágico", como definió la de Nagore el abogado de Jose Diego Yllanes, ilustre penalista de la universidad de Navarra. Pero si de verdad las mujeres podemos aprender algo de la muerte de Nagore y de este lamentable e injusto juicio es que tenemos la responsabilidad de ser tan prudentes como para enseñar a nuestras hijas no a vivir atemorizadas sino a luchar por sus derechos, a luchar por ser libres e iguales a los hombres y poder disfrutar del sexo y del amor sin miedo; a luchar por no tener que morir por ello, como Nagore. Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa de la autora, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
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lunes, 31 de agosto de 2009
ARTÍCULO INTERESANTE DE COSTA RICA
Los medios abordan la violencia machista desde una perspectiva que la justifica
Abogado
Los medios de comunicación tienen el derecho de informar y los ciudadanos a ser informados. Igualmente, los ciudadanos tienen el derecho a ser bien informados y los medios de comunicación la obligación de informar bien. Desgraciadamente, no siempre se cumple plenamente tal obligación de los medios.
Un ejemplo de ello lo constituyen el título y el tratamiento de las notas periodísticas relacionadas con lo que en Costa Rica llamamos, eufemísticamente, “violencia doméstica o violencia de género” y que, para empezar a informar bien, debería llamarse por su verdadero nombre: violencia machista.
Inaceptable justificación. Con gran naturalidad, algunos medios titulan las notas fatales de violencia machista con frases tales como: “la mató por amor”; “loco mata a su mujer por celos”, “mató a su pareja porque lo engañó”, “ella lo iba a abandonar y él la mató”. El tratamiento subsiguiente de la información relacionada va en línea con el titular que la encabeza.
Esa forma de titular y tratar los hechos relativos a la violencia machista, tiene consecuencias igualmente fatales. Quizá sin proponérselo, los medios y sus periodistas abordan esta temática desde una perspectiva que justifica el homicidio: el victimario actúa por amor, por celos, por locura, por miedo al abandono, nunca porque es, como en realidad lo es, un agresor patológico y, seguramente, crónico. Difícilmente, el agresor mata a su víctima en la primera oportunidad en que la agrede, es, más bien, el acto final de una vida de brutalidad, abuso y maltrato sistemáticos.
Así, el victimario, al verse retratado como un homicida provocado por los actos de su víctima o por sus elevados e intensos sentimientos amorosos, encuentra una explicación racional a su inaceptable y delincuencial conducta.
Pero, lo que es peor, otros agresores de mujeres, al oír, ver y leer tales noticias con el abordaje equivocado, reciben un mensaje igualmente equivocado y fatal: si se puede matar a la mujer por amor, por locura, por abandono, por traición. De esta forma, aquellos agresores que han ideado matar a su mujer por alguna de estas “razones” confirman una terrible convicción: antes que victimario, el homicida es la víctima.
Más reflexión. Escribo este artículo con un solo propósito: pedirles a los medios de comunicación y a sus periodistas que reflexionen sobre esta forma de abordar e informar sobre la violencia machista en nuestro país.
Es mejor llamar las cosas por su nombre: un homicida de su esposa, compañera o novia es un asesino que mata por odio, nunca por amor. Ese es el enfoque correcto, aunque muchos crean, por viejas razones afincadas como valores de la pseudocultura machista, que sí se puede matar por amor, de la misma manera que también se pega porque se ama. Eso es una falsedad indecente.
Por amor se protege, se cuida, se cultiva, no se destruye, ni agrede, ni asesina. Disimular esta verdad es contribuir a mantener en vigencia antivalores que pretenden hoy, como lo han pretendido durante la existencia de la especie humana, justificar asesinatos terribles.
Llamemos las cosas por su nombre, no seamos un día más cómplices de estos homicidas.
Abogado
Los medios de comunicación tienen el derecho de informar y los ciudadanos a ser informados. Igualmente, los ciudadanos tienen el derecho a ser bien informados y los medios de comunicación la obligación de informar bien. Desgraciadamente, no siempre se cumple plenamente tal obligación de los medios.
Un ejemplo de ello lo constituyen el título y el tratamiento de las notas periodísticas relacionadas con lo que en Costa Rica llamamos, eufemísticamente, “violencia doméstica o violencia de género” y que, para empezar a informar bien, debería llamarse por su verdadero nombre: violencia machista.
Inaceptable justificación. Con gran naturalidad, algunos medios titulan las notas fatales de violencia machista con frases tales como: “la mató por amor”; “loco mata a su mujer por celos”, “mató a su pareja porque lo engañó”, “ella lo iba a abandonar y él la mató”. El tratamiento subsiguiente de la información relacionada va en línea con el titular que la encabeza.
Esa forma de titular y tratar los hechos relativos a la violencia machista, tiene consecuencias igualmente fatales. Quizá sin proponérselo, los medios y sus periodistas abordan esta temática desde una perspectiva que justifica el homicidio: el victimario actúa por amor, por celos, por locura, por miedo al abandono, nunca porque es, como en realidad lo es, un agresor patológico y, seguramente, crónico. Difícilmente, el agresor mata a su víctima en la primera oportunidad en que la agrede, es, más bien, el acto final de una vida de brutalidad, abuso y maltrato sistemáticos.
Así, el victimario, al verse retratado como un homicida provocado por los actos de su víctima o por sus elevados e intensos sentimientos amorosos, encuentra una explicación racional a su inaceptable y delincuencial conducta.
Pero, lo que es peor, otros agresores de mujeres, al oír, ver y leer tales noticias con el abordaje equivocado, reciben un mensaje igualmente equivocado y fatal: si se puede matar a la mujer por amor, por locura, por abandono, por traición. De esta forma, aquellos agresores que han ideado matar a su mujer por alguna de estas “razones” confirman una terrible convicción: antes que victimario, el homicida es la víctima.
Más reflexión. Escribo este artículo con un solo propósito: pedirles a los medios de comunicación y a sus periodistas que reflexionen sobre esta forma de abordar e informar sobre la violencia machista en nuestro país.
Es mejor llamar las cosas por su nombre: un homicida de su esposa, compañera o novia es un asesino que mata por odio, nunca por amor. Ese es el enfoque correcto, aunque muchos crean, por viejas razones afincadas como valores de la pseudocultura machista, que sí se puede matar por amor, de la misma manera que también se pega porque se ama. Eso es una falsedad indecente.
Por amor se protege, se cuida, se cultiva, no se destruye, ni agrede, ni asesina. Disimular esta verdad es contribuir a mantener en vigencia antivalores que pretenden hoy, como lo han pretendido durante la existencia de la especie humana, justificar asesinatos terribles.
Llamemos las cosas por su nombre, no seamos un día más cómplices de estos homicidas.
domingo, 26 de julio de 2009
COMPARTIENDO-NOS HISTORIAS
Me encanta mi trabajo a pesar de sus durezas y dolores...eso de que las mujeres se expresen y compartan sus historias y además me digan"cuelgalo en el blog" me parece una forma lindisima de hacer politica...LO PERSONAL ES POLITICO.
Por eso aki os dejo la historia y una imagen de una mujer joven, bella, inteligente y sobreviviente de la violencia...SEGUIMOS CRECIENDO POR ELDA RAMOS, POR TI, POR TODAS, NO MAS VIOLENCIA MACHISTA!!
Pamela palenciano
Eh querido escribir mi testimonio, porque se que será quizá de mucha utilidad para muchas mujeres, pero sobre todo jóvenes que se ven envueltas en maltrato físico y psicológico, por parte de nuestras parejas, y no saben que decisión tomar, que hacer, que la vida sigue, y hay que aprender de ella y no cometer el mismo error. Siento que es mi deber como mujer, profesional, no callar.
(E. M. V.)
Tenia 19 años cuando lo conocí, llena de mucha inocencia, con ninguna experiencia de relaciones de pareja, educada por una familia sumamente conservadora y llena de prejuicios, yo llena de curiosidad, de ganas de amar y experimentar… me enamoro su galantería, sus detalles y su tratos, por supuesto de un hombre 14 años mayor que yo, lleno de mucha experiencia, vino la primera relación sexual y con ella las primeras manipulaciones por haberle entregado “la supuesta virginidad” romper lazos de amistad con mis amigas y amigos, por pasar mas tiempo con el, modificar mi vestuario, porque no soportaba que otros me vieran bonita, así pase el primer año, donde con su astucia creía cada vez mas la dependencia psicológica que me llevo cada vez mas a depender de él, “así te gusta vestirte para que los hombres te vean” “solo yo te puedo ver nadie más” frases como esta, eran muy comunes y las que me termine creyendo, quizá no solo por mi baja autoestima es ese momento, sino también mi falta de carácter y de orientación… pero eso no fue todo al poco tiempo descubrí un infidelidad, que fue algo de lo que no lo desearía a ninguna mujer, que como siempre ya habían habido señales de que así era, y no quise creer, y ahí quizá se confirma de la intuición femenina a la que debemos hacerle caso siempre, lo deje, por un par de días nada más porque logro convencerme que “era yo a la que quería” “que no había mujer como yo” con lagrimas, serenata y todo esos detalles por los que las mujeres no volvemos locas.
Seguimos y así como le perdonas una vez lo siguió haciendo… y ahora venia la primera señal de maltrato, vivía con mi tía, ella me había dado permiso que las veces que el llegara u quisiera quedarse lo podía hacer, entonces tenia mucha mas libertas, el llagaba cuando quería, me habían despedido de mi trabajo, y venia desconsolada esperando encontrar apoyo en mi pareja, cosa que no encontré, ese día llego a verme tomado, queriendo forzarme a tener relaciones sexuales, yo me moleste muchísimo y no quise, empezamos a discutir muy fuertemente y es ahí donde me agredió, sus palabras fueron “Tú me provocaste” “no fue para tanto” “te pusiste como loca, muy neurótica” “porque no me hiciste caso”, es ahí donde terminó demostrando sus aires de superioridad y de creer tener el control, esos golpes dejaron señas en mi cuerpo, que en realidad no fue lo que marco mi vida. Es indignante ver como ese hombre que dice que te ama y que eres el amor de su vida, decide mostrarte de una forma muy peculiar en amor que siente por ti, y que además de golpearte, se justifique y decida culparme; aunque termino aceptando que se había pasado...
Viví exactamente el ciclo de violencia, todos y cada uno de los procesos de este, y me llegue a acostumbrar tanto, que ya era normal, lo siguió haciendo una y otra vez, hasta creer que yo era la culpable y la que provocaba las discusiones y los pleitos…. Recuerdo que otra de las veces solo porque habíamos salido a bailar con un par de amigos y precisamente baile con uno de ellos, me dijo que era “una ofrecida” y termino tirándome una caja en las piernas, llegue a tener el concepto de amor que el había creado en mi, “amar es quien aguanta mas”….
Llego un momento en que físicamente no me sentía bien, yo misma me daba asco, mi cuerpo sentía repulsión y sabia la causa, en ese tiempo trata de encontrar que era lo que lo producía y me di cuenta que era él, pero como las cosas no vienen solas, en ese tiempo descubrí que su mujer y sus tres hijas, cuando la encontré en la puerta de mi casa para hablar conmigo, es ahí donde me di cuenta que todo había sido una mentira, me engaño por 2 años y así fue donde puse punto final a este infierno, donde sin dudas necesitaba mucha ayuda… y que me costo encontrar.
El punto aquí es aprender, después de contar muchas veces esta experiencia, con ansias de buscar ayuda, encontré muchas personas que me juzgaron, muchas puertas se cerraron, pero también muchas se abrieron y reencontré a mis verdaderos amigas/os y también comprobé que muchas veces las mismas mujeres somos las que juzgamos y criticamos, perjudicando en vez de ayudar a crecer, porque culturalmente se nos educa la insatisfacción y la envidia, antes que la solidaridad
Se que hay miles de historias de estas y quizá muchas y mas dolorosas, lo esencial es no callar y sobre todo no seguir al lado de una persona que lo único que ofrece es maltrato, para mi suerte no habían hijos de por medio.
En la medida que nos alejemos de las personas que nos hacen mal, seremos mejores mujeres, mejores seres humanos.
No hay porque sentir miedo, vergüenza o recelo, porque en todo caso no somos las culpables y en la medida que hablemos y sensibilicemos podremos ayudar a otras personas.
Como me lo dijo alguien un día “Una mujer no debe depender del afecto de un hombre para sentirme fuerte, segura de si misma y plena”
lunes, 22 de junio de 2009
NO SÓLO DUELEN LOS GOLPES EN ARGENTINA!
Este es el septimo pais que conocemos tras dar vueltas por españa,mexico, austria, colombia, korea, el salvador y ahora en Córdoba, Argentina, con las chicas de la red nosotras en el mundo y la colectiva feminista las histericas, las mufas y las otras.
Ha sido una experiencia apasionante,enredadora, amorosa y fortalecedora..
estos son algunos de los momentos..pondremos más en el facebook de no sólo duelen los golpes.
mil besos recargados y oigan les va a gustar
www.rednosotrasenelmundo.org














Ha sido una experiencia apasionante,enredadora, amorosa y fortalecedora..
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